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Las flores y la polilla

Mi abuela siempre decía que las flores debían tener sus raíces en la tierra, que prefería verlas vivas antes que cortadas.
Esa frase se quedó conmigo, y de alguna forma ha florecido en este tatuaje.

Quise unir dos ideas opuestas: las flores, que permanecen quietas, y la polilla, que busca, se transforma y se mueve entre sombras.
Las formas no son casuales. Los lirios representan la inocencia y la honestidad, mientras que la polilla simboliza la búsqueda interior, el cambio silencioso, ese que sucede sin ruido, sin testigos, pero que nos transforma por dentro.

Es un tatuaje sobre el equilibrio entre quedarse y volar. Sobre la raíz y el movimiento. Sobre la belleza de cambiar sin dejar de ser tú.